¿Obligar a un testigo declarar algo falso es delito? Urdangarín vuelve a las andadas

Sí, existe el Delito de Falso Testimonio.  Está contemplado en el artículo 275 del Código Penal y dice: “Será reprimido con prisión de 1 mes a 4 años, el testigo, perito o intérprete que afirmare una falsedad o negare o callare la verdad, en todo o en parte, en su deposición, informe, traducción o interpretación, hecha ante la autoridad competente. Si el falso testimonio se cometiere en una causa criminal, en perjuicio del inculpado, la pena será de 1 a 10 años de reclusión o prisión. En todos los casos se impondrá al reo, además, inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena”.

Por eso, no es de extrañar que se enmarañe cada vez más el caso Nóos…

Urdangarín

El empresario Alex Sánchez Mollinger, socio de Iñaki Urdangarin en varios negocios desde 2008, revela en la declaración más reciente llevada a cabo durante la instrucción del caso Nóos que un supuesto testaferro del Duque de Palma intentó convencerle para que declarara al juez que había recibido una cantidad de dinero por servicios prestados para la empresa Aguas de Valencia (Agval).

Pero Sánchez Mollinguer se negó a testificar en ese sentido, con lo que se desmoronaba una de las coartadas de Urdangarin para justificar que no había cobrado 375.000 euros en cuentas suizas por sus tareas de intermediación para la empresa Agval.

“En la primavera de 2012 me llamó Treviño [colaborador de Urdangarin en sus contactos con Agval] para decirme que él había declarado que me había pagado por mis trabajos para Agval y me dijo que me convenía declarar a mí lo mismo. Pero yo no participé nunca en ese proyecto”, declaró Sánchez Mollinger. “Nunca he cobrado para Urdangarin por importe de 130.000 euros”, subrayó el empresario.

El fiscal anticorrupción, Pedro Horrach, rastrea un ingreso por esa cantidad en la cuenta suiza de la empresa Arctic propiedad de Sánchez Mollinger, con la sospecha de que podría tratarse de un pago a Urdangarin a través de un testaferro.

La investigación judicial y los interrogatorios a la trama de testaferros montada en torno a este negocio han acreditado que Aguas de Valenciacontrató los servicios de Urdangarin para buscar inversiones en el extranjero y de nadie más. Por ese asesoramiento pagó lo establecido (375.000 euros en tres plazos) a una cuenta que le indicó el Duque de Palma y que estaba a nombre de una sociedad de Robert Cocks, un intermediario que se quedó con una comisión del 5% de lo ingresado por servir de tapadera al yerno del Rey.

Si Agval no preguntó por Robert Cocks, con quién no tenía ninguna relación, fue porque, según testificó su máximo responsable, se fiaba del Duque de Palma.

Sánchez Mollinguer explicó ante la policía y el fiscal anticorrupción Pedro Horrach, en una declaración prestada en Barcelona el pasado 30 de noviembre, que conoció en 2007 a Iñaki Urdangarin, con el que colaboró en tres proyectos distintos.

En todos ellos, la mecánica era siempre la misma, Urdangarin hacía los contactos, lograba los contratos y Sánchez Mollinguer trabajaba en ellos y cobraba de los mismos a través de una de sus empresas llamada Numa Capital. Esta empresa, a su vez, se encargaba de pagar una parte de los beneficios obtenidos con los contratos logrados por el yerno del Rey a la sociedad Aizoon, propiedad de Urdangarin y su mujer, la infanta Cristina, a partes iguales.

“Urdangarin me presentó en 2008 al presidente del [equipo de fútbol] Valencia y firmamos un contrato para buscarle patrocinadores y nuevos accionistas, porque en aquel momento tenían una deuda importante. Cobramos un fijo y pactamos un tanto por ciento si teníamos éxito en nuestras gestiones. Como no conseguimos nada, no cobramos el variable. Tenía un acuerdo verbal por el que me repartía los honorarios. Urdangarin facturó desde Aizoon contra Numa Capital”, explicó Sánchez Mollinguer.

Tras el primer negocio conjunto, Urdangarin logró otro contrato con el Banco Interamericano de Desarrollo, según recuerda Sánchez Mollinguer. “Se adjudicó el Mundial de fútbol [de 2014] a Brasil y había interés en desarrollar una hoja de ruta de cómo aprovechar el Mundial para generar desarrollo y sacarle valor al evento. Estuvimos en Brasil y nos pidieron una extensión para los Juegos Olímpicos de 2016. El contrato lo trajo Urdangarin, repartiendo el dinero en base a los trabajos realizados”.

La declaración de este último socio de Urdangarin figura en el último tomo de la parte declarada, hasta hace muy poco secreta, del sumario del caso Nóos.

El juez levantó la semana pasada el secreto de sumario tras recibir el resultado de todas las comisiones rogatorias solicitadas para investigar el tráfico de dinero en el exterior obtenido por Urdangarin y su exsocio Diego Torres en España, como consecuencia de los contratos a dedo que le adjudicaron distintas administraciones públicas, principalmente los Gobiernos de Comunidad Valenciana y Baleares.

El fiscal anticorrupción no ha decidido todavía si hay datos solventes para imputar a Urdangarin un delito fiscal por sus ingresos de la trama Nóos.

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¡Contra la impunidad ya!

Mario Sorribas a Urdangarin: “No diremos que eres el ‘alma mater” de la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social – ¿Qué más se necesita para una condena firme?

La noticia de El País deja todo claro:

El exsocio de Iñaki Urdangarin, Diego Torres, ha remitido al juzgado que investiga el caso Nóos nuevos correos electrónicos comprometedores. En una de esas misivas, el que fue secretario del duque en Nóos y su apoderado en Aizoon —la empresa inmobiliaria compartida con la infanta Cristina—, propone al yerno del Rey disimular su participación en la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social (FDCIS), la sucesora de Nóos. El 30 de noviembre de 2007, Mario Sorribas escribe a Urdangarin para informarle de que la página web de la Casa del Rey ha actualizado la información y detalla que el duque está vinculado a fundaciones y filantropía. Aprovechando esa circunstancia, Sorribas le propone reescribir la historia con el objetivo de: “No dejar muy en evidencia que tú eres el alma máter del asunto”.

La propuesta de Sorribas, que se definió a sí mismo ante el juez como un mero “currante” de Nóos, pasaba por “integrar noticias relativas a tu vinculación con la fundación, de forma retroactiva”. “Desde ahora nosotros podremos entregar un dossier de prensa a quien sea diciéndole que tú, como cualquiera de los demás deportistas que nos acompañan, llevas vinculado a nosotros unos cuantos meses y de una forma totalmente naturalizada”, prosigue el correo. La idea del apoderado es reinventar el papel de Urdangarin en la fundación, que con el nuevo relato, dice, pasa a ser “uno entre tantos, aunque a la larga te hayamos nombrado primus inter pares”. A lo que agrega: “De esta manera dejas de aparecer como impulsor y nadie puede decir que ‘ésta es la fundación de Iñaki”.

En el escrito remitido esta mañana al juez, el abogado de Torres, Manuel González Peeters, reprocha la “sarta de majaderías” que han dicho los distintos implicados, a los que el exsocio del duque acusa de sufrir “una epidemia de amnesia” que ha afectado a la instrucción de la causa. Aunque no se opone a que Sorribas quede libre de imputación —opina que no ha cometido ningún delito— el letrado considera que su papel en Nóos y junto al duque no fue el de un mero “currante”, sino que tuvo un papel mucho más importante, como a su juicio ponen en evidencia los correos. La entrega de correos electrónicos como estrategia de defensa por parte de Torres no es nueva. En marzo de 2012, Torres ya remitió al juez cinco documentos que pusieron en entredicho el prestigio de la Casa del Rey.

Los correos de la vergüenza - Los correos de Urdangarín

Y además

El juez José Castro, de Palma de Mallorca, ha levantado el secreto de una de las partes del sumario que estaban pendientes y aún en fase de instrucción del caso Nóos: la que aludía a la red exterior. Afecta a la supuesta evasión de una parte de las millonarias ganancias de la trama que montaron en su día Iñaki Urdangarin, yerno del Rey, y su socio Diego Torres. En la causa constan ya como bloqueados por las autoridades de Luxemburgo —a petición de la justicia española— unos depósitos de poco más de 900.000 euros de los que son titulares Torres y su esposa, Ana María Tejeiro.